El proyecto del parque eólico de la Sierra de Becerrero de Estepa queda paralizado por la caducidad de la licencia
En un giro decisivo que marca un antes y un después en la planificación energética de la región, el proyecto del parque eólico de la Sierra de Becerrero de Estepa queda paralizado por la caducidad de la licencia. La situación evidencia, de manera contundente, la importancia crucial de las licencias de actividad, declaraciones responsables, licencias de apertura y licencias de obras en la gestión de proyectos de infraestructura y energías renovables en España.
La caducidad de la licencia y sus implicaciones legales
El Ayuntamiento de Estepa, tras un riguroso procedimiento administrativo, certificó la caducidad del permiso de construcción para la central eólica en la Sierra de Becerrero. Según declaraciones del alcalde Antonio Jesús Muñoz Quirós durante el pleno ordinario de noviembre, “no va a haber parque eólico”. Esta decisión no solo paraliza el proyecto sino que también pone de manifiesto la necesidad de una gestión eficiente y diligente de las licencias de obras en cualquier proyecto de envergadura.
El proyecto de la Sierra de Becerrero contaba con una larga historia de procedimientos judiciales y recursos por parte de plataformas ciudadanas y organizaciones ecologistas. A pesar de que la Justicia validó la construcción, la promotora no inició las obras dentro de los plazos establecidos. Esta situación expone claramente cómo la caducidad de las licencias puede ser un instrumento determinante para garantizar que los proyectos respeten los tiempos, normas y el interés público.
El papel del Ayuntamiento y la defensa del interés público
El gobierno local de Estepa utilizó la caducidad de la licencia como mecanismo de control frente a la inacción de la promotora. Tras iniciar el expediente y rechazar las alegaciones de la empresa, se adoptó la decisión definitiva de paralizar el proyecto. La Sierra de Becerrero, un enclave de especial protección ambiental y paisajística, queda así protegida frente a desarrollos que no cumplen con los plazos ni con el respeto al medio ambiente.
La experiencia demuestra que la importancia de las licencias de actividad y de obra va mucho más allá de un mero trámite administrativo. Son instrumentos legales que salvaguardan el interés público, protegen los espacios naturales y aseguran la transparencia en los procesos urbanísticos. Sin estas herramientas, el riesgo de que proyectos sin control terminen vulnerando la normativa ambiental o urbanística se incrementa notablemente.
Reacciones sociales y políticas ante la paralización del parque eólico
El proyecto generó desde sus inicios un rechazo considerable. Izquierda Unida recurrió la licencia otorgada en 2019 y el actual gobierno local ha defendido su actuación en la paralización del proyecto. Este escenario evidencia cómo la licencia de obra es esencial no solo para iniciar proyectos, sino también para frenar aquellos que no cumplen con la normativa, evitando conflictos legales y sociales.
La Plataforma para la Protección del Becerrero celebró la noticia, atribuyendo la caducidad de la licencia al resultado del proceso judicial y a la movilización ciudadana. “La lucha sí sirve”, aseguraban, poniendo en evidencia que la participación social y la correcta aplicación de las licencias pueden proteger el territorio y los recursos naturales frente a presiones económicas.
Detalles técnicos del proyecto eólico y su contexto normativo
El proyecto contemplaba la instalación de seis aerogeneradores de 164 metros de altura en un área con altos valores paisajísticos y ambientales. Aunque el TSJA validó la compatibilidad de la central con la protección del paisaje, la promotora no inició las obras dentro del plazo legal, lo que permitió al Ayuntamiento hacer efectiva la caducidad de la licencia. Este caso subraya que la vigencia y control de las licencias no es un simple formalismo, sino un mecanismo vital para garantizar la legalidad y la sostenibilidad de proyectos energéticos.
La importancia de la planificación urbanística y de la regulación de futuras instalaciones
En el mismo pleno donde se anunció la caducidad, se debatió la modificación del Plan General de Ordenación Urbana para regular la implantación de futuras plantas fotovoltaicas y parques eólicos. La nueva normativa prohíbe la construcción de instalaciones de energías renovables a menos de 5 kilómetros del casco urbano y establece zonas de protección y limitaciones específicas. Esto refuerza la idea de que la gestión de licencias, tanto de apertura como de obra, es un elemento estratégico en la planificación urbanística y energética.
El control efectivo de las licencias evita la aparición de proyectos que no se ajustan a la normativa vigente y protege tanto al medio ambiente como al interés general. La correcta tramitación de licencias de actividad, declaraciones responsables y licencias de apertura garantiza que los proyectos se desarrollen dentro de los plazos legales y respetando las normas urbanísticas y ambientales.
Consecuencias de no gestionar adecuadamente las licencias
La caducidad de la licencia en Estepa también sirve como ejemplo de las posibles consecuencias de no cumplir con las obligaciones legales. La falta de actuación por parte de la promotora derivó en la paralización definitiva del proyecto. La normativa vigente establece mecanismos claros para sancionar la inactividad o incumplimiento, y es fundamental que los promotores y empresas comprendan la multa por no tener licencia como una consecuencia real y efectiva de no gestionar correctamente los permisos.
Además, la correcta gestión de licencias protege a los Ayuntamientos de posibles reclamaciones legales y asegura que los proyectos se ajusten al interés general. Los casos de paralización por caducidad son una advertencia clara: la legalidad y la diligencia administrativa son imprescindibles para cualquier iniciativa de construcción o infraestructura.
Lecciones aprendidas y futuro de la normativa de licencias
El caso del parque eólico de la Sierra de Becerrero de Estepa pone de relieve la necesidad de una cultura administrativa basada en la transparencia, la planificación y la vigilancia activa de las licencias. Para los municipios, gestores de proyectos y ciudadanos, la lección es clara: las licencias de obra, actividad y apertura no son simples trámites burocráticos, sino herramientas estratégicas para garantizar la protección ambiental, la seguridad jurídica y el desarrollo ordenado de los territorios.
En el futuro, la normativa seguirá evolucionando para contemplar nuevos escenarios energéticos y urbanísticos. La participación ciudadana, la actuación diligente de los Ayuntamientos y el cumplimiento estricto de las licencias serán factores determinantes para garantizar que los proyectos se desarrollen de manera responsable y sostenible.
El proyecto del parque eólico de la Sierra de Becerrero de Estepa queda así como un ejemplo emblemático de cómo la caducidad de las licencias puede convertirse en un instrumento de protección ambiental y de garantía legal, reafirmando la importancia real y tangible de las licencias de actividad, declaraciones responsables, licencias de apertura y licencias de obras en la actualidad.

