Así siguen sirviendo sus platos estrella los dos restaurantes más antiguos de Mataró
En Mataró, donde el Mediterráneo lame los adoquines y el aire salobre se mezcla con aromas a brasa, hay dos locales que no necesitan presentación: Bar Europa y Bar Iluro. No se trata solo de sus más de cien años de historia, sino de cómo han convertido el tiempo en un ingrediente más de su carta. Porque la tradición, cuando se cocina con mimo y se aliña con constancia, da como resultado una clientela fiel que regresa una y otra vez buscando eso que ya casi nadie ofrece: autenticidad.
Ambos establecimientos celebraron el pasado año su centenario. Desde el 12 de julio de 1924, el Bar Iluro ha estado en manos de la familia Maeztu, mientras que el Bar Europa se ha ido moldeando a golpe de generaciones, desayunos tempraneros y cenas marineras. No hay truco ni eslogan, sino producto fresco, mano de oficio y una cocina que conoce sus límites para superarlos sin pretensiones. Pero también, y esto es clave en los tiempos que corren, una infraestructura técnica que permite garantizar calidad, higiene y legalidad en cada plato.
Tradición en el plato, modernidad tras los fogones
En el corazón de la cocina, donde el calor es constante y la actividad frenética, hay una presencia silenciosa pero esencial: el mobiliario de hostelería de acero inoxidable. Este tipo de equipamiento no es solo una cuestión de estética o limpieza, sino una garantía de durabilidad y cumplimiento normativo. Tanto el Bar Europa como el Bar Iluro cuentan con instalaciones actualizadas, en las que destacan las campanas extractoras industriales. Gracias a ellas, es posible mantener el ambiente libre de humos y olores, permitiendo una cocción más eficiente y segura, y asegurando el confort tanto de cocineros como de comensales.
Es más, sin una buena extracción de humos, no solo peligra el sabor de los alimentos, sino también la salud laboral y, en última instancia, la licencia de actividad. Aquí no hay atajos: quien quiera servir platos estrella durante cien años necesita algo más que buenas intenciones.
El alma de un menú: historia, producto y acero
El menú del Bar Europa es tan versátil como su clientela: desde almuerzos para veteranos que llegan con la primera luz hasta cenas a base de pescado fresco y marisco que sabe a lonja. Las bravas con alioli, con esa capa cremosa que contrasta con lo crujiente del tubérculo, son casi religión. Pero si algo hay que destacar es su capacidad para tratar el mar con respeto: centolla, bogavante flameado, bacalao con pisto. Cada plato es una declaración de principios.
Y todo ello es posible, insistimos, gracias a una cocina equipada al detalle. El acero inoxidable reina también en los filtros de campana industrial, esenciales para atrapar grasas, mantener la limpieza y evitar incendios. ¿Romanticismo? Por supuesto. ¿Pero también técnica? Sin duda.
Bar Iluro: el templo del bacalao bien entendido
En el otro extremo de la ciudad, aunque igual de céntrico, el Bar Iluro ha elevado el bacalao a la categoría de arte. No hay formato que se les resista: desde el clásico con pisto hasta elaboraciones con cebolla caramelizada, roquefort o a la catalana, con pasas y piñones. El producto llega fresco y se trata con mimo, se acompaña con ensaladas generosas y croquetas caseras que no piden permiso para conquistar el paladar.
El secreto de esta continuidad reside también en mantener en regla las condiciones que exige la ley. Las normativas actuales no son un capricho, y conocer los elementos clave de la cocina que se revisan para conceder la licencia es hoy tan importante como dominar el punto exacto de cocción de un huevo estrellado.
La experiencia de comer bien empieza en la cocina
En estos tiempos en los que todo se acelera, pocos lugares permiten detener el reloj como lo hacen estos dos restaurantes. Porque comer en el Bar Europa o en el Bar Iluro no es simplemente alimentarse: es una experiencia sensorial, cultural y casi emocional. Pero esa experiencia empieza mucho antes de que el plato llegue a la mesa. Comienza en una cocina donde todo está en su sitio, donde cada superficie de acero refleja profesionalidad, y donde el humo sabe por dónde salir.
Por eso, cuando un cliente vuelve, no lo hace solo por el sabor de la salsa o la ternura del bacalao. Regresa porque sabe que todo funciona como debe. Porque percibe que, tras la barra o tras los fogones, hay orden, limpieza y compromiso. Porque allí, la tradición se respeta… pero se moderniza.
Cien años no son nada cuando se cocina con cabeza
Bar Europa y Bar Iluro son dos joyas que Mataró guarda como quien guarda una receta familiar: con cariño y con celo. Son prueba viva de que la gastronomía catalana sigue muy viva cuando se cuida cada detalle, desde el producto hasta el extractor de humos. Y son, además, un ejemplo para cualquier hostelero que quiera empezar o continuar su camino: si se quiere ofrecer lo mejor al cliente, hay que empezar por equipar la cocina con lo mejor.
Así siguen sirviendo sus platos estrella los dos restaurantes más antiguos de Mataró: con historia, con corazón, con oficio… y con acero inoxidable.


