La mayoría de las sanciones a bares tienen un mismo origen: la licencia

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La mayoría de las sanciones a bares tienen un mismo origen: la licencia

En el trasiego diario de la hostelería, entre cafés, tapas y brindis, hay un elemento que muchos locales pasan por alto y que, sin embargo, puede convertirse en el mayor dolor de cabeza administrativo y económico: la licencia de apertura. No es casualidad que, año tras año, la mayoría de las sanciones a bares se deban precisamente a la falta o irregularidad de este documento. Sin licencia, no hay barra que aguante.

¿Qué es una licencia de apertura y por qué es crucial?

La licencia de apertura —o su modalidad simplificada, la declaración responsable— es el permiso que acredita que un establecimiento cumple con las condiciones necesarias para desarrollar una actividad concreta. En el caso de los bares, esto incluye desde requisitos de accesibilidad hasta medidas de insonorización o ventilación. Sin esta autorización, cualquier actividad es, técnicamente, ilegal.

Durante años, los ayuntamientos han endurecido los controles, y los números hablan por sí solos. En ciudades como Sevilla, Zaragoza o Cádiz, las cifras de expedientes sancionadores abiertos por carecer de esta licencia alcanzan centenares cada año. Y lo más grave no es la multa —que puede superar los 3.000 euros— sino el riesgo real de cierre forzoso del negocio.

El trámite puede parecer engorroso, pero hoy en día existen opciones más accesibles. Una de ellas es la declaración responsable, una fórmula que permite iniciar la actividad sin esperar meses a que el ayuntamiento resuelva el expediente. Eso sí, hay que cumplir escrupulosamente con todos los requisitos normativos.

Datos que preocupan: cientos de bares expedientados cada año

En tan solo un año, más de 200 bares fueron sancionados por carecer de licencia en una sola ciudad, lo que supuso más de 600.000 euros en multas. Es una cifra que no se deriva de hechos anecdóticos o excesos nocturnos, sino de una simple falta de papeles en regla. Cada dos días se abre un expediente por este motivo. ¿Cómo es posible que un sector tan regulado siga tropezando en la misma piedra?

Una parte del problema tiene que ver con la confusión normativa: ¿debo pedir licencia? ¿Puedo declarar responsablemente la apertura? ¿Qué condiciones debo acreditar? Para resolverlo, muchos profesionales acuden a especialistas en la tramitación de la licencia de apertura, que garantizan el cumplimiento legal desde el inicio.

Las infracciones más comunes en bares: no todo es ruido y alcohol

Si bien el imaginario colectivo asocia las multas en bares al ruido o la venta de alcohol fuera de hora, lo cierto es que la mayoría de las sanciones provienen del incumplimiento de normativas administrativas. Tras la falta de licencia, la segunda infracción más habitual es el incumplimiento de las condiciones de la propia licencia: ampliación del aforo sin autorización, instalación de cocinas no declaradas, televisores gigantes sin aislamiento acústico o incluso barras móviles en patios sin cubrir.

Solo en 2022, más de 100 bares fueron sancionados por este tipo de infracciones, con cuantías que oscilan entre los 600 y los 1.000 euros. A estos se suman expedientes por ruido —especialmente por música sin limitador—, consumo de tabaco en interiores o incluso el uso de salidas de emergencia como trasteros.

Y no nos engañemos: una multa por no tener licencia puede significar el fin de un negocio que empieza o el golpe definitivo para uno que ya sufre por sobrevivir.

El caso Kafka: el ejemplo que nadie quiere repetir

Uno de los casos más sonados fue el de la sala Kafka. Sancionada con 30.000 euros y dos años de clausura, el expediente se basó en una combinación de faltas: exceso de aforo (258 personas frente a las 115 permitidas), consumo de alcohol por menores, tabaco en el interior, salidas de emergencia bloqueadas y, por supuesto, actividad sin licencia. La sala alegó persecución, pero el ayuntamiento se mantuvo firme. La normativa, cuando se incumple de forma reiterada, no perdona.

¿Qué debes hacer si tienes o vas a abrir un bar?

Primero, asesorarte. No basta con reformar el local y montar la barra. Es imprescindible asegurarse de que la actividad que quieres desarrollar es compatible con el uso urbanístico del espacio, que cumple con la normativa acústica, de accesibilidad, de ventilación, de seguridad y de aforo. Cada detalle cuenta.

Después, debes presentar la documentación correspondiente. En muchas ciudades se permite iniciar la actividad mediante una declaración responsable, pero recuerda que esta fórmula no elimina la obligación de cumplir al milímetro con la legalidad.

Y, sobre todo, rodéate de técnicos que dominen la legislación local y sepan cómo tramitar correctamente la licencia de apertura o sus equivalentes. No escatimes en lo que te puede salvar de una sanción demoledora. La hostelería ya es lo bastante dura como para añadir el riesgo de multas innecesarias.

La legalidad, ese ingrediente que no debe faltar

Muchos bares cierran sin saber exactamente por qué. Las cifras lo dejan claro: la mayoría de las sanciones a bares tienen un mismo origen: la licencia. No es una exigencia caprichosa, sino el pilar que asegura que la actividad se desarrolla conforme a unas mínimas condiciones de salubridad, seguridad y convivencia. Ignorarlo es jugar a la ruleta rusa con tu inversión.

Por lo tanto, un bar sin licencia es como un cóctel sin vaso: puede parecer viable durante unos segundos, pero acaba inevitablemente derramado. Legaliza tu negocio desde el primer día y evita convertir tu sueño en una sanción.

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